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“Los Aitas”: una road movie con Sony Venice 2 y Rialto 2

Una entrevista de Carmen V. Albert con fotografías de David Herranz

Bet Rourich operó la unidad principal de Sony Venice 2 cámara en mano en el rodaje de la nueva película de Borja Cobeaga, ‘Los aitas’, una road movie ambientada en los años 80. “Elegí la cámara Sony Venice 2 porque es una cámara que conozco bien y sé que me puede dar el resultado que quiero. Aquí me venía muy bien por el rodaje dentro del bus, porque el Rialto me permitía poder poner la cámara donde quisiera en un espacio que es muy limitado. Por eso, el Rialto nos fue muy bien para determinados ángulos del bus», nos cuenta la directora de fotografía. “Otra razón que me llevó a elegir la Venice es que sabía que me funcionaría muy bien en las altas luces y en el rodaje de los exteriores noche que tenía podía trabajar rápido con ella”. Se trabajó a 2500 ISO, incluso en los planos de día, para generar más textura, algo que me venía bien para el look vintage que buscaba.

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‘Los Aitas’, dirigida por Borja Cobeaga (Pagafantas, 8 apellidos vascos, No me gusta conducir) ha triunfado en la taquilla española tras su estreno en cines el 21 de marzo.

Con una nominación a los Óscar al Mejor Cortometraje en 2007, el cineasta vasco presenta ahora una road movie ambientada en el Bilbao de finales de los 80, donde un grupo de padres deberá acompañar a sus hijas a un campeonato de gimnasia rítmica en Berlín. Protagonizan la película Quim Gutiérrez (El cuerpo en llamas, Primos), Juan Diego Botto (En los márgenes, No me gusta conducir), Iñaki Ardanaz (Ane, Ana de día) y Mikel Losada (Ane, García y García).

‘Los Aitas’ es una producción de Inicia Films, BTeam Prods, Sayaka Producciones y  Despadres AIE en coproducción con la empresa belga Umedia.

SINOPSIS
En la periferia obrera del Bilbao de finales de los 80, un equipo infantil de gimnasia rítmica se prepara para participar en un campeonato que se celebrará en Berlín. Ante la imposibilidad de que las madres acompañen a sus hijas, la tarea recaerá en los padres, que no parecen muy interesados en el viaje, ni en ese deporte, ni incluso en sus propias hijas. Será un largo viaje donde descubrirán, mientras cae el muro de Berlín, una nueva manera de ser padres.

ENTREVISTA A BET ROURICH, AEC

Los Aitas - Directora de fotografía Bet Rourich - Copyright david_herranz

La directora de fotografía Bet Rourich, AEC (Un amor, The English) colabora por vez primera con Borja Cobeaga en ‘Los aitas’: “Borja me llamó un año y medio antes del rodaje, me dijo que había pensado en mi para hacer la dirección de fotografía y me mandó un guion inicial. Yo acepté encantada, porque admiro mucho a Borja desde hace años”, nos cuenta la directora de fotografía. “Aunque va evolucionando como director y guionista, es uno de los directores españoles con un estilo que la gente identifica. Me parece que Borja hace comedia autoral de calidad y me interesaba explorarla con él”.

Su nueva película es una road movie ambientada en los años 80 donde los protagonistas son unos padres chapados a la antigua y sus hijas, que van a participar en un torneo de gimnasia rítmica en Berlín. ”En la película se habla del cambio de paradigma de la paternidad: cómo unos hombres anclados en los 80, a raíz de esta experiencia se dan cuenta de que pueden ser parte del crecimiento de sus hijas”, explica Bet Rourich. “Llegan a Berlín en el momento de la caída del muro, una alegoría de cómo el futuro va a cambiar en muchos aspectos, tanto físicos e históricos, como también aspectos personales”, nos cuenta.

‘Los aitas’ también retrata el Bilbao postindustrial, un momento de cambio profundo dentro de la sociedad del País Vasco: “Muchas personas fueron despedidas a raíz del cierre de esas industrias. En la película, los cuatro protagonistas están en el paro. No saben qué van a hacer, cómo se van a reubicar en el mundo, tanto en el mundo laboral como en el paternal. Por tanto, se trata de un viaje de cambio físico, pero también hay un arco de cambio de personaje”, comenta Bet.

Aunque, para retratar ese momento de cambio, la película viaja desde el País Vasco a Francia y Alemania, el rodaje tuvo lugar exclusivamente en localizaciones de Vizcaya, siendo el autobús que les transporta el mayor reto que se presentó en la fase de preproducción. ”El bus es otro elemento protagonista, ya que los personajes pasan la mayor parte del tiempo en su interior y hacen diferentes paradas hasta que los lleva a Berlín, donde está el clímax y el final de la historia”, confirma la directora de fotografía.

En esta comedia coral, muchos de los personajes son niños, como es el caso de Sofía Otero, Oso de Plata en Berlinale por su papel en ‘20.000 especies de abejas’. «Borja quería tener la libertad de trabajar con los niños como él necesitara, y tenía miedo de que la logística del bus lo limitara de alguna forma. Realizamos un análisis en profundidad de todas las secuencias y nos encontramos con varios hándicaps, uno de ellos era la limitación horaria al rodar con niños, ya que el permiso de rodaje es hasta las 22:00 h., con lo que en verano -estación elegida para que no hubiera colegio- no había mucho margen para rodar de noche, siendo que había unas secuencias de noche muy importantes en la película”, nos cuenta Bet.

En este estudio exhaustivo en el que participaron todos los departamentos acerca de cómo rodar las partes del bus con los niños, el equipo se planteó la opción del plato virtual: “Pensamos que, a nivel de rodaje, al no movernos nos permitiría poder ir más rápidos. Pero nos dimos cuenta, después de mucha investigación, de varias cosas. Primero, que nuestro enfoque era muy realista, cercano a esa comedia británica que tiene una fotografía más ruda”, dice Bet. “No queríamos algo preciosista que nos llevara a idealizar el pasado; al contrario, lo queríamos mostrar rudo, industrial. Y en las referencias que veíamos, teniendo en cuenta nuestro presupuesto y el tiempo de rodaje, había muy poco plató virtual de espacios tan grandes. Lo que se suele hacer son planos de coches, y aun así yo creo que se ve bastante irreal”, opina la directora de fotografía. “Según lo que quería hacer Borja -planos abiertos, interacciones de personajes entre la parte trasera del autobús, donde estaban los niños y la parte frontal, donde estaban los padres-, me di cuenta de que es muy difícil crear en plató virtual planos abiertos de un bus en movimiento. Hubiera requerido mucho tiempo técnico en cada plano para tenerlo bien y aun así no se vería todo lo realista que queríamos”, detalla.

Lo Aitas Copyright David Herranz

 

Una vez desechada la idea, la producción se planteó cómo rodar las noches, valorando también el croma para ello. «Con un croma en espacios como un bus, no puedes separar a los personajes, y el nivel de brillo hace un espacio de luz que no te acabas de creer”. Finalmente, la DoP decidió rodar en un plató oscuro. “Como el bus pasa por carreteras, donde de noche apenas se ve lo que hay alrededor, a no ser que sea una ciudad, propuse rodarlo en un plató totalmente a oscuras y sin croma”. Lo que hacían era generar desde el equipo de iluminación las luces de movimiento y después sumar las luces que se ven en plano, que son lejanas y no se mueven tanto. «En postproducción, insertamos pequeños elementos de movimiento que no tenían mucha presencia, pero nos ayudaban a generar el efecto del coche en movimiento”, nos explica Bet. “Luego, hay un par de momentos en que el bus está parado y se ven localizaciones reales, para ello hicimos plates de esos lugares y pusimos cromas en los ángulos donde se veía ese fondo. Por ejemplo, en una gasolinera sabíamos que en la parte izquierda de la gasolera se vería la gasolinera de fondo, pero en la otra estarían las cortinas corridas, porque estaban durmiendo y era campo, con lo que tampoco había luz ahí. Fuimos jugando constantemente con estas cosas, sin planificación, porque una cosa que me pidió Borja en esta película era trabajar sin ella. Él quería llegar y trabajar la puesta en escena en base a los actores y a lo que encontrábamos en la localización”, cuenta Bet.

Para poder trabajar de esta manera, cada día se hacía un ensayo para decidir la planificación. El director y la DoP acordaron algunas reglas, como priorizar la cámara en mano y utilizar zooms. “El estilo de la película era jugar con la cámara en mano, con paneos, personajes y movimiento; y hacer los planos generales en trípode o generar movimientos de zoom out o in, lentos pero largos para iniciar escenas, marcando así un estilo retro. Por ejemplo, todas las pasadas de bus de carretera están hechas así”, confirma Bet.

Mientras los planos nocturnos dentro del bus se resolvieron en el plató, los planos de día se rodaron en carreteras reales. “Esas secuencias en movimiento las planteamos en cámara car desarrollado por la empresa In Extremis que ya habían usado en la serie ‘Tú también lo harías’”. Bet Rourich nos explica que se trata de un camión que arrastra el bus con un timón, controlado por esta empresa, lo que permite tener el bus apagado, por lo que el rodaje es válido para Sonido. “Aunque en estas secuencias los actores no conducen de verdad, para la película Laura Weissmahr, Ramón Barea y Mikel Losada aprendieron a conducir buses, puesto que hay planos generales en que se les ve conduciendo por la carretera”.

En cuanto a la parte de la historia que sucede en Berlín, se rodó en Bilbao siguiendo una serie de referencias, como fotos de la época. “Estuvimos viendo referencias de la caída del muro y valorando si la hacíamos de día o de noche, porque eso implicaba, una vez más, cómo hacerlo con las niñas. Por un lado, a nivel narrativo generaba mucho más dramatismo hacerlo de noche y la realidad es que el muro cayó de noche”, explica Bet. “En cuanto a las localizaciones, estas funcionaban mucho mejor de noche, porque podíamos manipular la luz más que de día en verano, que nunca hubiera ‘matcheado’ bien con el look de Berlín de noviembre”.

Para recrear los cambios de lugares en aquel periodo, la directora de fotografía hizo además una evolución de paleta, comenzando con colores más marrones para la parte del Bilbao industrial y acabando en luces y tonos más fríos para la parte de Berlín. “Estuve mirando referencias de películas de esa época, y me fijé en dos: una de ellas fue ‘Sonnenallee’ y otra, que no tiene nada que ver con ’Los aitas’, se llama ‘Yo, Cristina F’, fue una referencia inspiracional y de colores y texturas para el Berlín de noche de los 80”, recuerda Bet. “Es una ciudad con muy poca luz y, en general, queríamos seguir esa idea de no sobre iluminar”.

Ese look de los 80 era muy importante para el enfoque fotográfico de Bet Rourich. “Quería que se viera una peli con un look vintage, que no hiciera concesión a la comedia disparatada. Quería algo más duro, algo sucio, que referenciara un poquito la época, y Borja estuvo muy a favor de arriesgar el look en este sentido”. Para lograrlo, la DoP filtró las ópticas vintage Canon FD y trabajó el LUT a conciencia con la DIT Laura Lloris. “Después hicimos un esfuerzo de color en Bélgica con la etalonadora Veerle Zeelmaekers donde trabajamos mucho las sombras y trabajamos cada escena a medida que íbamos evolucionando hacia Berlín”.

Rodando con Sony Venice 2 y Rialto 2

Los Aitas - Copyright David Herranz 62536

La directora de fotografía volvió a elegir equipos CineAlta de Sony para este rodaje, a través del proveedor Toboggan. Bet Rourich operó la unidad principal de Sony Venice 2 cámara en mano y contó además con el operador Gaizko Fanarraga en las segundas unidades y la cámara B. “Elegí la cámara Sony Venice 2 porque es una cámara que conozco bien y sé que me puede dar el resultado que quiero. Aquí me venía muy bien por el rodaje dentro del bus, porque el Rialto me permitía poder poner la cámara donde quisiera en un espacio que es muy limitado. Por eso, el Rialto nos fue muy bien para determinados ángulos del bus», nos cuenta la directora de fotografía. “Otra razón que me llevó a elegir la Venice es que sabía que me funcionaría muy bien en las altas luces y en el rodaje de los exteriores noche podía trabajar rápido con ella”. Se trabajó a 2500 ISO, incluso en los planos de día, para generar más textura, algo que me venía bien para el look vintage que buscaba.

La operadora contó en su equipo de cámara con profesionales como Debora M. Geanini como foquista, con quien comenzó a trabajar en la serie Nacho XXL (también rodada con cámaras Sony Venice) y Emma García como 2AC: “Ambas han estado a cargo de la cámara y han sido muy rápidas en todo. Tanto si les pedía la cámara con Rialto como sin Rialto, ellas lo ejecutaban todo rapidísimo, incluso montando el Rialto. Estaba todo súper cronometrado”, expresa Bet. “También me gustaría resaltar el trabajo del equipo de Arte y de Localizaciones, capitaneados por Eider Ruiz y William Welsh, respectivamente. William hizo un trabajo espectacular, porque encontrar estas localizaciones, que simulan otros países y otra época, no era nada fácil, ya que, además, la cuestión era: ¿Qué nos funciona más para la peli? ¿Qué es lo que queremos y cómo lo queremos contar? Y, en ese sentido, ¿qué localización nos funciona mejor para ello? Realmente, este rodaje era dificilísimo a nivel de localizaciones y William y Eider presentaron y trabajaron espacios muy potentes”.

Echando la vista atrás, Bet nos dice que, para ella, pasar del drama intimista con pocas localizaciones de ‘Un amor’ (también rodada con Sony Venice) a “Los aitas”, una comedia con muchos personajes y localizaciones y también muchos retos técnicos, ha sido un gran cambio y una evolución muy interesante para ella. “En general, ha sido una experiencia muy bonita. El rodaje fue muy especial y divertido: trabajar con Borja es un gustazo. Es una persona que confía, tiene las cosas claras, pero escucha; y el equipo de producción impecable”.

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